GONXALO ALIPAZ: "GRAN PARTE DE MI TRABAJO ES ESCUCHAR"
Por/ Fera Zuccarelli

Después de lanzar el último corte del disco “¡Viva la Devolución!” de Benito Cerati, Gonxalo Alipaz, nos respondió algunas preguntas para interiorizarnos en su proceso como director creativo del álbum.

En esta entrevista nos cuenta desde el uso y búsqueda de referencias hasta cómo usaron la inteligencia artificial para dar vida a las ideas y mejorar la comunicación con el equipo antes del rodaje.

– ¿Cómo comenzaron a construir el concepto del disco “¡Viva la Devolución!”?

Al trabajar en un full álbum se puede cerrar un proyecto global o full álbum, que es super importante, porque te permite sumergirte en los temas, entender cuales son las palabras que disparan ciertos universos. Al principio se va creando lo que llamo la “masa madre creativa”, que es un momento donde todo es posible, donde empieza aparecer la simbología, el tono del disco, los elementos, incluso las “limitaciones” propias de cada proyecto que terminan de definir el diseño de producción por lo tanto también la estética. En ¡Viva la Devolución! empezó a aparecer la estética de cyborg de los 2000, el y2k, el humor y la tragedia del futurismo que ya llegó.  Con el presupuesto que teníamos, nos alcanzaba para hacer un futurismo que tenga. Lo bueno de trabajar el sistema del disco es que uno puede repartir ciertas cosas en diferentes videos o piezas, y con eso uno logra que las piezas sean más consistentes para no intentar meter muchos conceptos. Y poco a poco también aparece el lenguaje del diseño de producción. Está buenísimo trabajar un full álbum porque la propuesta de diseño tanto audiovisual como de diseño gráfico y comunicacional atraviesa al disco como un todo. 

– ¿De dónde partieron para armar la propuesta creativa del videoclip “Quiero Tengo”?

“Quiero Tengo” antes se llamaba “Compro quiebra”. Era esta idea desesperanzada del ser humano rompiendo todo, no importa qué tan nuevo sea algo, lo vamos a destruir igual. Si vamos a Marte, contaminamos Marte, es todo lo mismo. Y si el mundo se va a acabar, vamos a fingir demencia hasta el último minuto. Benito en un momento me dijo, “Quiero Tengo, pero para qué si no hay nada que tener”.

Lo que hicimos en el video fue hacer una crítica pop irónica a eso. También hay cierta resonancia de época con la segunda guerra mundial… el miedo a que todo explote.

Durante los años 40s el mundo estaba asustado por las bombas nucleares. En Estados Unidos la gente se construía bunkers abajo de las casas y, en simultáneo,  el auge de la industrialización: objetos y arte pop, sus códigos de colores, el bum de la publicidad.

Tomamos esa misma contradicción, pero pasada al código argento.

Desde la dirección de arte, elegimos objetos coloridos de diseño argentino, emblema de los años 50, cuando en Argentina también hubo un boom industrial. En esa época, Mar del Plata se empezó a llenar de personas de clase trabajadora, quienes podían comprar objetos de uso cotidiano que no eran lujosos, y que se convirtieron en clásicos de producción nacional, como las pelotas pulpo, los termos, las ojotas. De ahí la decisión de incluir cosas que no puedas ubicar en un momento en particular, pero sí en Argentina. 

Pelota pulpo (izquierda); cacharrito de mate (centro); termo Lumilagro (derecha).

– ¿Cómo le dieron vida al mundo donde transcurre la historia? 

El concepto del video es el último día de playa argentino, pero en Marte. Para hacer los primeros bocetos, usamos en algunos momentos clave la inteligencia artificial y nos basamos en prototipos hechos con Mid Journey para visualizar cómo se vería. 

Creo que la inteligencia artificial es una gran herramienta para que lxs directorxs puedan visualizar, corregir y compartir una visión de una manera muy clara, sacar lo que tenemos en la cabeza y que todo el equipo entienda la búsqueda de la misma manera. Tradicionalmente se hacen storyboards, pero es bastante costoso. Si bien la IA es algo que nos da miedo, también un poco era uno de los tópicos del álbum, así que la incluimos en nuestro proceso creativo. Jajan’t.

– ¿En qué pilares se basaron para la propuesta de arte?

Una de las bajadas para la dirección de arte fue “desarrollismo argentino en los años 50”. Para eso les pedí a las directoras de arte, Amanda Trosman y Luciana Amor Kirchhein,  que fueran a la muestra que se hizo en el MALBA, de diseño argentino, “Del cielo a Casa”, donde se mostraban los clásicos argentinos, desde los termos lumilagro a los sifones de soda y las biromes bic. 

Otra bajada fue que la puesta no tenía que verse cara, al contrario, tenían que ser cosas accesibles y baratas, eso era lo que funcionaba al concepto. Y que también es lo que se ajusta a la realidad de hacer videoclips en Argentina. La puesta es casi teatral y eso ,al principio, causó dudas en el equipo. Pero, para ganar seguridad en el proceso, usamos IA que nos mostraba cómo podría ser el resultado y se veía bien.

Backstage (izquierda) y resultado final (derecha)

– ¿Cómo construyeron el guión de cada escena? ¿Cuáles fueron las referencias que lxs inspiraron? 

¿Quiénes han retratado muy bien la playa Argentina? Las publicidades del verano, por conocidas marcas de cerveza y telefonía. Una de las publis inolvidables del verano es la de “que te clavo, que te clavo, la sombrilla”, que también usa zooms, recurso que Juan Beccaglia, nuestro Director de Fotografía, usó para dar sentido a los gags y chistes. Todo esto nos ayudó a incorporar escenas clásicas de la playa desde el humor: las señoras tomando sol, ponerse bloqueador, las ojotas clavadas, el tejo, el mate, el vendedor ambulante. La idea era que, si bien estamos en Marte, la lógica sigue siendo muy argenta: querer exprimir hasta el último segundo de sol en la playa. Hay algo de eso, del último deseo, el último placer.

Para el personaje de Benito, una de las inspiraciones fue Ride A White Horse de Goldfrapp, donde ella hace una perfo como un fashion film pero hecho con basura. Cuando Beni me mostró eso, entendí lo que quería para su personaje: alguien que se lleva todo puesto. Bastante detestable. Lo queremos un poco, nada más porque se la banca hasta el último segundo. Por lo menos murió en su ley.

Por último, en la intro y el final vemos desde donde se observa toda esta catástrofe. Una especie de avión-tren, transporte público trasheado, donde la gente viaja volando, pero parada. Para esas escenas usamos como referencia los sonidos de los trenes argentinos y sus grafiteadas clásicas.

.– También además de ser director, participaste como GURISE en la canción y en el videoclip ¿cómo fue realizar el videoclip siendo ambos, artista y director?

En un principio fue un gran honor, porque, como GURISE, Benito me banco muchísimo desde siempre. Un día él me dijo “Che, hay una parte grave que yo no llego, vos tenes esa voz” y me propuso si quería cantar esa parte. Me hice pis encima de la emoción. De hecho no lo creí hasta que nos juntamos en su estudio y lo grabamos.
Pero en el set fue muy difícil. Me costó poder estar de los dos lados, sobre todo porque tenía un traje, no podía ver el monitor, no escuchaba las direcciones. Fue bastante tedioso y me sentí muy expuesto. Sin embargo quedó bien, estoy muy contento, creo que la participación fue justa.

Benito y GURISE en “Quiero Tengo”

– ¿Por qué elegiste el nombre GURISE para tu proyecto musical?

Dividirme surge como una necesidad: el personaje me permitió sentirme libre. Hubo algo del proceso de encontrar mi propia identidad, poniéndome un nombre nuevo y encontrando la textura de mi voz, que me permitió liberarme, porque cuando me pongo los auriculares y cierro los ojos, estoy en otro universo y puedo decir lo que quiero. 

Por eso se llama GURISE, hay algo de ser un niñx, y aparte no tiene género, ni sabes cuantos son; es medio como un ente, un fantasma. También se vincula a mi propia niñez, mi mamá y abuelos son correntinos, entonces, de chico viajaba todos los veranos un mes a Corrientes. Mi primer contacto con la música como juego, fue en la casa de unas vecinas que tenían un ático con un teclado.

Cuando entendí por donde iba la esencia de contar y jugar, me daba cosquillas en la panza. Me conecta con esa idea, con ese gurí.

GURISE en “Quiero Tengo”

– ¿Ya hacías música antes de arrancar con GURISE?

Hago guitarra desde los 13 años. Después entré en un conservatorio, hice el ingreso en la EMPA, y no continué, pero apareció el impulso de estudiar música.  También, en un momento, me inspiró mucho Bajofondo, y empecé a producir música electrónica con tango. Sin embargo, me frustré, porque intentaba componer con la guitarra y no me salía, entonces vendí todos los instrumentos.

Muchos años después, descubrí Ableton Live, que es un programa de producción musical, y empecé a crear beats. Ahí apareció GURISE, y entendí también que la música no tiene que sonar bien de una. Causalmente eso la aprendí de un documental de Gustavo Cerati de “Fuerza Natural”, donde él muestra el proceso de su álbum y te va mostrando los bocetos, donde se ve que en las grabaciones las letras eran murmuraciones hasta casi el final. Ahí entendí que todo es proceso, juego y paciencia.

– Existe mucha representacion cis-hetero de las vidas LGBTIQ+, que nos pone en un rol pasivo dentro de nuestras propias historias. Trabajaste con varixs artistas de la comunidad y por eso, dado el presente que atravesamos, me gustaría preguntarte ¿Cuál es el rol de estas representaciones y cómo abordas el proceso de llevar a la pantalla historias que encarnen los deseos, miedos y fantasías de las personas LGBTIQ+?

Creo que tiene que ver con el proceso de empatía que genero con lxs artistas a la hora de hacer los videos. No soy un director que tiene una lista de cosas que quiere hacer, con sus referencias y sus carpetitas, y que cuando llega una artista lo único que ve es una excusa para materializar sus sueños, no. Me interesa realmente poder empatizar y entender el universo del artista. Me sumerjo en su background para entender qué es lo que le pasó mientras hizo su música y poder intentar extraer las imágenes que se esconden detrás.

Siento que gran parte de mi trabajo es escuchar. Poder escuchar y empatizar con lo que tiene para decir el artista en su sonido, en su música, en su ética y como consecuencia en su estética. Gran parte de los artistas con los que trabajé son parte del colectivo LGBTIQ+ y eso no es porque yo sea un director exclusivamente de artistas LGBTIQ+, sino porque soy parte de la comunidad y porque tengo amigos de la comunidad.. Para nosotrxs es natural poder contar historias donde somos lxs protagonistas, porque así es la vida para cualquier persona. Somos personas y somos personas que desean, aman, tienen miedo, tienen fantasías, humor, y todo. Entonces, es básicamente poder contar esas historias desde esa subjetividad que no siempre está planteada como tal, sino que simplemente es.

La voz ya la tienen lxs artistas, ya la tenemos como comunidad, no es algo que se nos tiene que dar, porque podemos hablar. Lo que no queremos es que se nos calle. Siento que en realidad en el proceso de poder pensar ideas que son de la comunidad LGBTIQ+ no tiene otra cosa más que contar historias como cualquier otro ser humano, y nosotros somos como cualquier otro ser humano, les guste o no. Después habrá gente que intente censurar u ocultar eso. Estaría bueno preguntarle a esa gente por qué cuentan historias que todo el tiempo oculta o distorsiona esa parte diversa de la vida y del mundo. 

Existimos, entonces nosotros también tenemos historias para contar y simplemente tanto yo como el equipo con el que trabajo no tenemos ningún tipo de filtro para con esas historias. Sabemos que son historias de la comunidad y por eso las contamos con más fuerza y más orgullo.

Además de responder estas preguntas, Gonxalo nos compartió sus videoclips preferidos. Hacé click acá para ir a la playlist.

Gonxalo Alipaz (Buenos Aires, 1992) es Diseñador audiovisual especializado en Dirección Creativa, Fotografía y Dirección Audiovisual. Estudió Diseño de Imagen y Sonido en FADU, Universidad de Buenos Aires. En 2015 fundó la productora Yarará, enfocada en crear propuestas de alto valor creativo y conceptual para proyectos musicales, ejecutadas por un equipo joven, freakys del detalle.

Dirigió a artistas como Marilina Bertoldi, Javiera Mena, Lupe, Barbi Recanati, Benito Cerati, Las Ligas Menores, Lo’ Pibitos, Pyura, Amor Elefante, Tabaleros, Basket, La Mocosa, entre otros. Asimismo, se desarrolla como músico en su proyecto solista multi-performático bajo el nombre de GURISE.

M. Fera Zuccarelli (Mercedes, Buenos Aires, 1999) reside en la ciudad de La Plata. Es comunicadora y se dedica a contar historias en múltiples formatos. Actualmente, además de trabajar profesionalmente en marketing y comunicación, es pasante de investigación en la UNLP, directora de arte, guionista, compositora y baterista en proyectos musicales junto a sus amigues. Eventualmente, duerme.

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